NUEVAS TECNOLOGÍAS

Seguridad Cuántica

El origen de la crisis: El algoritmo de Shor
Toda la seguridad actual de internet (HTTPS, banca online, firmas digitales, VPNs) se basa en dos algoritmos asimétricos: RSA y ECC (criptografía de curva elíptica). Estos sistemas protegen los datos porque a un ordenador clásico le tomaría miles de años factorizar números primos gigantescos.
Sin embargo, un computador cuántico lo suficientemente potente ejecutando el algoritmo puede resolver este problema matemático en cuestión de minutos o segundos, dejando al descubierto toda la infraestructura criptográfica actual.
Imagina que la llave maestra de cada bóveda digital, cortafuegos y base de datos cifrada del planeta está a punto de quedar completamente obsoleta. Esa es la realidad de la amenaza cuántica. No estamos hablando de un parche de rutina ni de una actualización de software ordinaria; nos enfrentamos a un reinicio absoluto de nuestro perímetro de defensa y de las estrategias de protección de activos.
El error más crítico en la evaluación de riesgos actual es asumir que este es un problema del futuro. En el mundo del ciberespionaje y la inteligencia, el ataque ya está activo a través de una estrategia conocida como "Cosechar ahora, descifrar después" (Harvest Now, Decrypt Later).
- El vector de ataque actual: Los adversarios están realizando interceptaciones masivas y pasivas de tráfico cifrado hoy mismo. No pueden leer los datos todavía, pero los están archivando en servidores de alta capacidad. En el momento en que un ordenador cuántico alcance su madurez operativa (un hito conocido como el Q-Day), procesarán esa información acumulada y la descifrarán de forma retroactiva. Desde la perspectiva de la seguridad, si el ciclo de vida de tus datos confidenciales exige que sigan siendo secretos durante los próximos 5 o 10 años, esa información ya está en riesgo potencial.
Para contrarrestar esta vulnerabilidad y blindar los sistemas, el sector de la seguridad se apoya en dos escudos operativos totalmente diferentes:
1. Criptografía postcuántica (PQC): Es el escudo de software. Consiste en sustituir los algoritmos actuales por nuevas fórmulas matemáticas extremadamente complejas. Su gran ventaja operativa es la agilidad: se ejecuta directamente en la infraestructura tecnológica que ya usamos hoy (servidores, redes, móviles), pero su arquitectura matemática es inmune a la capacidad de cálculo cuántico.
2. Distribución de claves cuánticas (QKD): Es el escudo de hardware. Aquí la defensa deja de ser matemática y pasa a ser física pura. Protege los datos en tránsito enviando información a través de láseres y fibra óptica. Si un intruso intenta pinchar la línea o interceptar la señal, las leyes de la física alteran instantáneamente el estado de las partículas de luz. Esta reacción física destruye la clave interceptada y activa una alarma de intrusión en tiempo real, impidiendo la fuga de información.
En pocas palabras, la seguridad cuántica consiste en cambiar las reglas de la defensa antes de que el atacante cambie por completo las reglas del juego.
Sectores afectados y qué cambiará
La llegada de la computación cuántica no representa una crisis exclusiva para los desarrolladores de software o las grandes empresas tecnológicas; es un desafío estructural que redefine por completo la gestión del riesgo global. Durante décadas, la seguridad de la información se ha tratado erróneamente como un problema aislado del departamento de informática que se solucionaba renovando licencias o instalando cortafuegos. Sin embargo, la amenaza cuántica desmantela esa ilusión de aislamiento. Esta vulnerabilidad no discrimina por sector económico, sino que ataca directamente el pilar fundamental sobre el que se asienta la confianza, la continuidad operativa y la soberanía de cualquier organización moderna: la inviolabilidad de sus datos y de sus sistemas de control automatizados.
Cuando se analiza el impacto en cualquier sector que maneje infraestructuras críticas, secretos comerciales o datos de alta confidencialidad, se está describiendo una reconfiguración total del mapa de riesgos corporativos y estatales. Las industrias que tradicionalmente se consideraban alejadas del epicentro digital (como la distribución de energía, la gestión de recursos hídricos, el sector farmacéutico o la propia seguridad física y patrimonial) descubrirán de manera abrupta que sus operaciones diarias dependen de una capa criptográfica invisible que está a punto de caducar. No se trata únicamente de proteger bases de datos estáticas; se trata de salvaguardar los sistemas industriales que regulan el control de tráfico aéreo, los protocolos que validan las transacciones financieras en tiempo real, las patentes científicas que representan años de inversión en desarrollo y las redes de comunicaciones tácticas que coordinan la defensa de activos de alto valor.
El verdadero peligro de este escenario radica en la asimetría temporal del espionaje moderno. Mientras que la tecnología para explotar estas vulnerabilidades se desarrolla en laboratorios restringidos, la captura de la información sensible está ocurriendo en este mismo instante. Esto significa que la frontera entre el entorno digital y el entorno físico se ha disuelto por completo. Una brecha criptográfica hoy se traducirá inevitablemente en el compromiso físico de una instalación mañana: desde la manipulación remota de válvulas en una central nuclear hasta el acceso libre de intrusos mediante la clonación de credenciales perimetrales de alta seguridad. Por lo tanto, examinar detalladamente qué sectores se verán afectados y qué cambiará radicalmente en sus estructuras no es un ejercicio de especulación futurista, sino una auditoría de supervivencia operativa indispensable para anticiparse al nuevo escenario de la seguridad global.

La oficialización de estos estándares por parte del NIST marca un punto de inflexión histórico: el paso de la teoría y el pánico estratégico a la fase de despliegue operativo. Ya no se discute si los sistemas serán vulnerables, sino cómo integrar las defensas en las arquitecturas de seguridad actuales antes de que la computación cuántica madure.
Para entender el alcance de estas soluciones, es necesario desglosar el motor matemático que las hace invulnerables y cómo se distribuyen las tareas en el ecosistema de protección.
El cambio de paradigma: La matemática de redes (lattices)
La criptografía tradicional (RSA, ECC) se apoya en problemas numéricos unidimensionales, como la dificultad de encontrar los factores primos de un número gigantesco. El algoritmo de Shor destruye esta defensa porque los ordenadores cuánticos son excepcionales encontrando patrones y periodicidades en esos entornos matemáticos.
1. La matemática de redes (lattice-based cryptography) cambia por completo el terreno de juego. Introduce problemas geométricos basados en cuadrículas multidimensionales que alcanzan miles de dimensiones.
2. El problema del vector más cercano: Consiste en encontrar el punto de la red más próximo a un punto aleatorio en un espacio hiperdimensional.
3. Inmunidad cuántica: Ni los ordenadores clásicos ni los cuánticos disponen de un algoritmo capaz de resolver esto eficientemente. Para una máquina cuántica, calcular una ruta o descifrar una clave en una red de mil dimensiones es como intentar resolver un laberinto geométrico que muta en cada paso; la ventaja de la superposición cuántica no encuentra un patrón del cual aprovecharse.
Radiografía de los estándares oficiales
El NIST no ha lanzado una solución única para todo, sino un arsenal especializado para diferentes capas de la infraestructura tecnológica:
1. ML-KEM: Blindando el canal de comunicación
- Este algoritmo se encarga de que dos puntos en una red puedan acordar una clave secreta simétrica sin que un observador pasivo pueda interceptarla. Su diseño prioriza la velocidad de procesamiento, lo que facilita su integración directa en pasarelas de conexión, tráfico HTTPS y túneles cifrados sin penalizar drásticamente la latencia ni la experiencia del usuario.
2. ML-DSA: Asegurando la autenticidad y el no repudio
- Si el intercambio de claves evita que nos escuchen, la firma digital evita que nos suplanten. ML-DSA garantiza que un mensaje, una transacción financiera o una actualización de firmware provienen realmente de la fuente legítima y no han sido alterados en el trayecto. Ofrece un equilibrio óptimo entre el tamaño de la firma y la velocidad de verificación, haciéndolo el candidato idóneo para la protección de identidades digitales.
3. SLH-DSA: El seguro de vida criptográfico
- ¿Qué ocurriría si en el futuro alguien descubre una vulnerabilidad teórica inesperada en la matemática de redes? El NIST previó este escenario catastrófico incorporando SLH-DSA. Este algoritmo se basa exclusivamente en la robustez de las funciones de hash tradicionales (como SHA-3).
Aunque operativamente es mucho más pesado (genera firmas grandes y consume más ciclos de CPU), es matemáticamente robusto y totalmente independiente de las redes complejas. Si el pilar de las redes llegara a sufrir un revés académico, SLH-DSA mantendría la línea de defensa.
El impacto técnico y operativo en la infraestructura
Implementar estas soluciones no es un proceso transparente; exige evaluar el peaje técnico que imponen en los sistemas físicos y lógicos:
1. El tamaño de los datos: Las claves y firmas poscuánticas son sustancialmente más grandes que las clásicas. Una clave pública de ML-DSA ocupa miles de bytes más que una de curva elíptica (ECC). Esto incrementa el tamaño de los paquetes de datos y puede requerir la reconfiguración de la fragmentación de red en routers, cortafuegos y balanceadores de carga para evitar la pérdida de paquetes.
2. Consumo de recursos: El proceso de cifrado y generación de firmas exige mayor capacidad de cómputo y memoria RAM. Mientras que en servidores de datos este impacto es asumible, en dispositivos con hardware limitado (como cámaras IP de vigilancia, lectoras de tarjetas perimetrales o dispositivos IoT) puede provocar retrasos en las respuestas o un desgaste acelerado de las baterías.
3. La estrategia de implementación híbrida: La transición segura dicta que no se debe eliminar el cifrado clásico de golpe. La norma actual es implementar túneles híbridos donde cada sesión se proteja simultáneamente con un algoritmo clásico (como ECDH) y uno postcuántico (como ML-KEM). Si el nuevo algoritmo postcuántico presenta algún fallo imprevisto en su código o implementación, el método clásico sigue sosteniendo el perímetro contra los atacantes convencionales del día a día.

A nivel de usuario común
El usuario final no necesitará aprender matemáticas cuánticas; las defensas se integrarán de forma transparente en las herramientas cotidianas.
1. Actualizaciones del sistema: Mantener sistemas operativos, navegadores (Chrome, Firefox, Edge) y aplicaciones de comunicación al día. Navegadores modernos ya integran por defecto soporte híbrido para conexiones HTTPS seguras contra ordenadores cuánticos.
2. Cifrado de extremo a extremo: Utilizar aplicaciones de mensajería que ya estén desplegando protocolos poscuánticos en sus plataformas (como las recientes actualizaciones de seguridad en los protocolos de Signal o iMessage).
3. Cifrado simétrico fuerte: El algoritmo de Shor destruye la criptografía asimétrica (claves públicas/privadas), pero contra la criptografía simétrica (claves compartidas) solo existe el algoritmo de Grover, que reduce la seguridad a la mitad. Por lo tanto, usar AES-256 sigue siendo completamente seguro en la era cuántica, ya que degradarlo a un nivel de seguridad equivalente a AES-128 sigue siendo matemáticamente inexpugnable para cualquier máquina.
4. Adopción de passkeys y MFA: Migrar de las contraseñas tradicionales y las preguntas de seguridad obsoletas hacia sistemas de autenticación multifactor basados en hardware o passkeys, que se apoyan en los estándares de autenticación más modernos del mercado.
A nivel de seguridad física, estática y presencial, la era cuántica no cambia la resistencia de un muro de hormigón ni la efectividad de una concertina, pero cambia por completo toda la tecnología en la que se apoya el vigilante, el escolta o el operador de la central de alarmas.
Hoy en día, la seguridad física está totalmente digitalizada e interconectada. Si la criptografía que protege esos sistemas cae, el perímetro físico se vuelve vulnerable.
¿Qué cambia y dónde están las vulnerabilidades físicas?
El impacto de la computación cuántica en la seguridad presencial y estática se concentra en tres áreas críticas:
A. Controles de acceso y credenciales (el perímetro desarmado)
La mayoría de las tarjetas de acceso corporativas (RFID, tarjetas inteligentes, sistemas HID o Mifare) y los sistemas de reconocimiento biométrico cifran la identidad del usuario para comunicarse con la lectora y abrir una puerta o un torno.
a) El riesgo: Si un atacante puede romper ese cifrado utilizando potencia cuántica de forma remota o mediante clonadores avanzados, las tarjetas de alta seguridad se vuelven tan fáciles de duplicar como una llave maestra antigua.
b) Resultado: Intrusiones físicas limpias, donde el sistema registra que ha entrado el Director General, pero en realidad es un intruso con una tarjeta clonada.
B. Sistemas de videovigilancia (CCTV) y sensores
Las cámaras IP modernas y los sistemas de gestión de vídeo (VMS) viajan por redes cifradas (normalmente TLS/HTTPS) para evitar que alguien pinche el cable y vea las imágenes.
a) El riesgo: Un atacante que intercepte la señal (mediante la estrategia de cosechar ahora, descifrar después) puede conocer los planos internos, los puntos ciegos, los horarios de las rondas de la seguridad estática y los hábitos del personal VIP.
b) Peor aún: En tiempo real, si logran romper las claves de la red local, podrían realizar un spoofing (inyectar un bucle de vídeo falso para congelar la imagen de una cámara mientras se comete la intrusión física).
C. Comunicaciones tácticas y de radio
Los equipos de seguridad presencial y escoltas dependen de redes de radio digitales cifradas (como los estándares TETRA o P25) para coordinar respuestas ante incidentes o evacuar a un VIP.
a) El riesgo: Si el cifrado asimétrico que gestiona el intercambio de claves de estas redes de radio es vulnerable, un tercero podría escuchar las frecuencias tácticas en tiempo real, anticipándose a cualquier despliegue o reacción del equipo de seguridad.
El nuevo rol de la seguridad física: Proteger el hardware cuántico
La seguridad cuántica no solo afecta a los sistemas de protección, sino que crea nuevos activos críticos que la seguridad estática y presencial debe custodiar con recelo.
a) Protección de redes QKD (Distribución de claves cuánticas): Como vimos, la criptografía cuántica pura viaja por cables de fibra óptica físicos o enlaces láser directos. Al ser extremadamente sensible, si un saboteador dobla el cable, interrumpe el haz de luz o corta la línea, la transmisión de claves se detiene de inmediato (un ataque de denegación de servicio La seguridad estática tendrá la misión crítica de patrullar y proteger físicamente estos tendidos de fibra y nodos de comunicación.
b) Seguridad en centros de datos cuánticos: Los ordenadores cuánticos y los servidores que procesan algoritmos PQC requieren condiciones físicas extremas (temperaturas cercanas al cero absoluto, blindaje magnético y aislamiento contra ataques de canal lateral, donde se mide el consumo eléctrico o la radiación térmica para robar claves). La seguridad física en estos centros de datos debe ser militar, con control de accesos concéntricos y zonas restringidas de nivel máximo.
Soluciones y contramedidas operativas
Para que la seguridad presencial y estática no quede obsoleta ante la amenaza cuántica, las empresas de seguridad y departamentos de protección interna deben aplicar medidas de "resiliencia física":
a) Criptoagilidad en hardware: Al adquirir lectoras de tarjetas, cámaras CCTV o sistemas de intrusión, se debe exigir contractualmente que el firmware admita actualizaciones para los nuevos algoritmos del NIST (como ML-KEM). Si el hardware actual no lo soporta, habrá que renovar las lectoras perimetrales a corto plazo.
b) Autenticación multifactor física (MFA): No confiar la apertura de zonas críticas únicamente a una tarjeta o a un rostro. Combinar la tarjeta (posesión) con un PIN dinámico o una verificación presencial por parte del vigilante de seguridad desde la garita.
c) Redundancia analógica/física: Si los sistemas digitales fallan o son saboteados mediante ataques cuánticos, la seguridad debe poder operar a la vieja escuela. Esto implica mantener patrullas aleatorias que rompan patrones predecibles, usar sistemas de cierre mecánico de alta seguridad en zonas críticas y protocolos de verificación verbal con códigos que cambien diariamente.
Drones (Abril de 2024)
Según balance de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), el sector drones en 2023 alcanzó un registro de 94.033 operadores de UAS, un 32% más respecto al año 2022. Un piloto de drones sin experiencia, con menos de 3 años de experiencia laboral, puede obtener un salario medio de alrededor de 40.960 € brutos por año.

RPA (Remotely Piloted Aircraft). Esto abarca no solo el vehículo aéreo no tripulado (UAV), sino también el sistema de control en tierra y la comunicación entre ambos. En resumen, un dron sería un ejemplo de RPA, mientras que un avión comercial de pasajeros con piloto a bordo no entraría en la categoría de RPAs.

RPAS (Sistema de Aeronaves Pilotadas por Control Remoto), es un conjunto integral de componentes que interactúan para gestionar el vuelo de un Vehículo Aéreo No Tripulado (UAV). Se utiliza en sentido plural para denominar tanto los UAVs como el sistema de control en tierra y la comunicación entre ambos.

UAV (Unmanned Aerial Vehicle). Vehículo aéreo no tripulado que es controlado por un piloto o mediante un programa informático. Debe configurarse antes de su uso. Incluye tanto los vehículos no tripulados programables como a los RPA. Se puede decir que los RPA son UAV, pero no todos los UAV son RPA.

UAS (Unmanned Aerial System). Aeronaves autónomas. Son aparatos capaces de desarrollar una función de forma completamente independiente, sin intervención humana de ningún tipo, englobando tanto a los drones como a otras aeronaves no tripuladas. En el ámbito de la aviación, se utilizan desde la exploración científica hasta la seguridad y la fotografía aérea.
Un piloto de drones con 4-9 años de experiencia puede tener un salario promedio de alrededor de 55.030 €, mientras que un piloto de drones experto con 10-20 años de experiencia gana un promedio de 88.940 €. Un piloto de drones con más de 20 años de experiencia puede esperar un salario promedio general de 94.180 €.
Para 2050 se espera que en Europa el sector acumule ingresos por valor de 14.600 millones de euros, generando una flota de 415.000 dispositivos (solamente de uso profesional).
Para drones a partir de 250 gramos, es obligatorio obtener un certificado que acredite un mínimo de conocimientos. Para drones de la nueva normativa UAS, habrá que superar el examen de AESA (nivel I o II), y para hacerlo en categoría específica, el nivel III.



Limitaciones generales para vuelo
- El dron, siempre al alcance visual del piloto (excepto en categoría específica baja) STS BVLOS.
- Nunca sobrepasar los 120 m de altura en vuelo.
- No volar en un mínimo de 8 km de cualquier aeropuerto, aeródromo o espacio aéreo controlado.
- Es obligatorio el seguro de responsabilidad civil. Se debe contar con una póliza de seguro que cubra la responsabilidad civil frente a terceros por daños que se puedan ocasionar a causa de un vuelo, ya sea recreativo o profesional. En España, además, por ahora es obligatorio también para los drones de menos de 250 gramos.
- El dron deberá llevar una placa identificativa ignífuga fijada en la estructura, que contendrá datos como el nombre del fabricante, el modelo, número de serie (si corresponde) y los datos de contacto del piloto.
- Proteger el derecho a la intimidad de los individuos que pudieran aparecer en las imágenes captadas por el dron, y tener especial cuidado con su divulgación pública para no vulnerar la Ley de Protección de Datos.
Normativa de drones de menos de 250 g.
- El examen de AESA de nivel 1 para obtener el certificado que te permitirá volar el dron en subcategorías A1 y A3 de la categoría abierta.
- No debes superar los 120 metros de altura desde el suelo ni los 50 metros de distancia horizontal.
- Prohibición de volar en parques nacionales, zonas de conservación de fauna, reservas de la biosfera y demás espacios naturales protegidos.
- Respetar la norma de no volar en un radio de 8 km de cualquier aeropuerto, aeródromo u otros espacios aéreos controlados.
- Si lleva cámara, no vulnerar la Ley de Protección de Datos y el Derecho al Honor e Intimidad de las personas.
- El UAS deberá contar con un marcado de clase C0.
- Seguro de responsabilidad civil.
Otro cambio importante es la introducción del Electronic ID, un identificador a distancia que será obligatorio para ciertos vuelos, especialmente en entornos urbanos y categorías específicas. Este identificador permitirá la identificación de drones a distancia.
Los operadores que quieran volar en categoría abierta (A1, A2 y A3), que dispongan de un UAS con marcado de clase C1, C2 y C3, e incluso que deseen operar en categoría específica (bajo escenario estándar nacional y europeo), deberán contar con un Electronic ID.
Categorías (Aesa)
- Categoría Abierta: El riesgo es muy bajo, ya que son operaciones que no requieren autorización ni aviso previo. En esta categoría hay tres subcategorías: A1, A2 y A3.
- Categoría específica: En esta categoría el riesgo es medio. Son operaciones que necesitan una autorización operacional (que son operaciones bajo autorización de AESA) o declaración operacional basada en un escenario estándar.
- Categoría certificada: Categoría con mayor riesgo. Son operaciones que requieren certificación tanto del UAS como del operador, y una licencia de piloto remoto.
La web de ENAIRE Drones, perteneciente al Ministerio de Fomento, es la plataforma digital creada, especialmente, para brindar toda la información aeronáutica necesaria para volar tu dron con seguridad, ya sea con motivos lúdicos, profesionales o experimentales.
Este sistema abarca la propia aeronave, el enlace de comunicación esencial para su manejo y la estación terrestre desde donde se opera.
Componentes del sistema
- En primer lugar, la aeronave, que puede variar en tamaño y utilizar distintas fuentes de energía. Su diseño puede incorporar diversos tipos de motores y es capaz de realizar vuelos a diferentes altitudes y velocidades. La definición de un RPA es amplia y no impone restricciones específicas.
- El segundo componente crítico es la estación de control, donde el piloto dirige la aeronave sin estar físicamente a bordo. Los dispositivos de control pueden incluir desde aplicaciones móviles hasta software especializado en PC, mandos personalizados o simuladores de cabinas de avión tradicionales. Aquí emergen desafíos significativos debido a la falta de un proceso estandarizado para la certificación de estos dispositivos. Se plantean interrogantes sobre la fiabilidad del software, la protección contra virus informáticos y el cumplimiento de estándares ergonómicos mínimos.
Finalmente, el elemento de Mando y Control es esencial, ya que debe existir un canal de comunicación que permita el intercambio de comandos entre el piloto y la aeronave, así como la transmisión de datos desde la aeronave al piloto. A diferencia de la aviación tradicional, donde se utilizan cables y poleas, los RPAS emplean señales de radio para esta función. Este medio puede operar mediante diversas tecnologías y protocolos, como bluetooth o wifi, frecuencias radiales variadas o incluso sistemas de transmisión avanzados.


Big Data (Abril, 2024)

El término Big Data hace referencia a la vasta cantidad de datos que se generan y recolectan de manera acelerada. Estos datos pueden proceder de múltiples fuentes, tales como redes sociales, dispositivos móviles, sensores, entre otros.
Para la implantación de manera legal, el usuario debe manifestar su consentimiento (a veces de manera implícita), para que el gestor del contenido, y en base a sus tendencias, recopile esa información para poder continuar el envío de productos. Esto se hace de manera personalizada o siguiendo las pautas que marca el mercado.
Los ejemplos más evidentes se pueden encontrar en plataformas de streaming que generan contenido adaptado al consumidor basándose en criterios anteriores, redes sociales, grandes multinacionales como Zara, Coca Cola, Starbucks, etc.
Todo esto se hace mediante recopilación de datos, análisis de patrones, modelos predictivos, segmentación de la audiencia y mejora de la experiencia del cliente y está regulado por la AEPD en su principio de legitimación y consentimiento.
Junto con la IA, se ha convertido en una herramienta crucial para las FFCC en la lucha contra la delincuencia. Su ámbito de aplicación en forma de algoritmos es utilizado en diversos campos, como la perfilación, análisis forense, blanqueo de capitales, etc.
Big data y reconocimiento facial
La aplicación de esta tecnología en una cámara de vigilancia integrada en un CCTV, por ejemplo, en un aeropuerto, permite una mejor toma de decisiones, así como una detección temprana de situaciones peligrosas.
En España, tras un proyecto piloto en noviembre de 2023, se comenzó la instalación de este sistema en los aeropuertos de El Prat, Barajas, Palma de Mallorca, Menorca, Ibiza, Tenerife Norte y Gran Canaria.
Funciona de la siguiente manera:
- Registro: Se puede realizar en el mostrador de facturación, máquinas de auto-checking o bien a través de una aplicación móvil.
- Escaneo: Al acceder al aeropuerto, la biometría estará tanto en los mostradores de facturación, controles de seguridad, puertas de embarque y otras zonas aleatorias.
- Verificación: Al colocarse frente a una cámara IP, esta envía un streaming al servidor y el software facial dará la autentificación.
FUNCIONAMIENTO
- El usuario se coloca frente a una cámara IP.
- La cámara envía un streaming de vídeo en vivo a un servidor de PC con software de reconocimiento facial instalado.
- El software compara la imagen capturada con la lista de personas autorizadas. Si hay coincidencia, se concede el acceso Sonotrack.com
Cambio de criterio:
- La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha modificado su criterio en relación con la identificación y autenticación mediante sistemas biométricos.
- Anteriormente, consideraba que la autenticación (identificación electrónica de una persona basada en datos individuales) no implicaba el tratamiento de datos especialmente protegidos.
- Sin embargo, ahora, las directrices del Comité Europeo de Protección de Datos, tanto la identificación como la autentificación, conllevan el tratamiento de esos datos. cuatrecasas.com
Esto es relevante porque el RGPD prohíbe el tratamiento de datos especialmente protegidos, como los biométricos, a menos que exista una base de legitimación específica. 2 cuatrecasas.com
Bases de legitimación aplicables:
Si los sistemas de identificación o autenticación se basan en datos biométricos, las empresas deben buscar una base de legitimación del artículo 9.2 del RGPD.
Las bases legales aplicables incluyen:
- Norma legal obligatoria que requiera el tratamiento de esos datos (artículo 9.2.b del RGPD).
- Consentimiento explícito del interesado (empleado o tercero), según art. 9.2 RGPD.
Dado este nuevo criterio, se sugiere paralizar el control de acceso por medios biométricos (como huella o reconocimiento facial). Realizar un análisis de riesgos, evaluación de impacto y revisión técnica/legal objetiva.
En resumen, el reconocimiento facial en control de accesos ofrece ventajas en términos de seguridad y eficiencia, pero es crucial cumplir con las regulaciones de protección de datos y garantizar una base legal adecuada para su uso. información getxplor.com bing.com tecnitran.es
Unitree Go2 Pro (Abril, 2024)
El pasado mes de abril tuve la oportunidad de poder asistir a Expo Seguridad México, en la cual pude verlo en acción.
La verdad es que fue una de las mayores atracciones, junto con las exhibiciones de drones, IA y talleres impartidos por Sia Education.
Este robot cuadrúpedo está diseñado para realizar tareas de inspección en instalaciones y generar informes correspondientes de manera automática en tiempo real. Equipado por una serie de sensores y medidores, es capaz de hacer reconocimientos en entornos sensibles o extremos, realizando mediciones de temperaturas y detectando fallas de mantenimientos y averías. Identifica, analiza y procesa datos de voz y video y, al detectar una anomalía, emite señal de alarma y realiza, mediante Big Data, el análisis correspondiente.


La IA ha alcanzado un nivel de sofisticación tal que genera una realidad convincente y vívida para sus usuarios (humanos), haciéndoles creer que llevan vidas normales en el mundo tangible. Esta premisa resuena con los avances contemporáneos en el campo de la inteligencia artificial, donde los sistemas están experimentando un creciente nivel de complejidad en su capacidad para procesar información y aprender de forma autónoma.
La física cuántica nos viene a decir que vivimos en un metaverso, una realidad inventada por nuestro cerebro, y que solamente percibimos una minúscula parte del universo que nos rodea.
La mecánica cuántica es una rama de la física que estudia el comportamiento de la materia y la energía a escalas muy pequeñas, como átomos y partículas subatómicas. A diferencia de la física clásica, que describe fenómenos a gran escala, la mecánica cuántica se centra en las propiedades y comportamientos que no pueden ser explicados por las leyes clásicas.
El metaverso es como una versión moderna de la historia de la caverna. En esta historia, las personas están atrapadas y solo pueden ver sombras, creyendo que son la realidad. Estas sombras parecen reales para ellas. El metaverso es un lugar similar, donde lo que vemos puede no ser lo que es en verdad.
¿Qué es la computación cuántica?
La computación cuántica es un área especializada de la informática que se basa en principios de la mecánica cuántica, como la superposición y el entrelazamiento de partículas subatómicas (principios básicos). Estas características permiten que las computadoras cuánticas realicen procesos de cálculo con una eficiencia mucho mayor que los ordenadores tradicionales. Este avance tecnológico promete transformar diversos sectores, mejorando la capacidad de resolución de problemas complejos y económicos.

Para comprender sus posibilidades de una manera más simple, pongamos que visualizamos una moneda. En un ordenador actual, la moneda puede estar en una de dos posiciones: cara o cruz (estarían representadas por 0 y 1). Sin embargo, en una computadora cuántica, la moneda puede estar en ambos lados al mismo tiempo debido a la superposición.
Si pensamos en un laberinto y la forma de salir de él, una computadora clásica probaría cada camino hasta encontrar la salida. La computadora clásica puede probar todos los caminos a la vez debido a la superposición y entrelazamiento de los qubits.
El teletransporte cuántico se refiere al proceso de transferir el estado cuántico de una partícula, sin mover la partícula misma, a través del fenómeno del entrelazamiento.
Muy Interesante: Crean un cristal de tiempo con orden topológico que impulsa la computación cuántica
¿Entonces... entrelazamiento = teletransporte?
Este concepto fue demostrado por primera vez en laboratorios de IBM y se validó en 1998, cuando científicos del Instituto Tecnológico de California (EE.UU.) y de la Universidad de Gales (Reino Unido) lograron teletransportar un fotón, la partícula fundamental de la luz, utilizando un cable coaxial.
En 2012, investigadores de la Universidad de Viena (Austria) y de la Academia Austriaca de Ciencias realizaron una hazaña notable al teletransportar fotones por el aire entre dos islotes de las Islas Canarias.
Posteriormente, en 2017, físicos en China alcanzaron el teletransporte de un fotón hacia un satélite en órbita a 300 kilómetros de la Tierra.
Otro importante avance ocurrió en 2020, cuando un equipo de científicos estadounidenses logró teletransportar electrones en lugar de fotones. Los electrones presentan características más estables y pueden mantener su estado cuántico durante mayores períodos de tiempo, lo que podría facilitar futuros teletransportes de partículas más complejas y permitir la transmisión de información cuántica a distancias más largas y con mayor efectividad. Este descubrimiento es relevante porque sugiere que la esencia de la vida se define por la información, no solo por la materia.
Los átomos que componen nuestro ser son los mismos que los de otros objetos como una roca o una pelota de goma; la diferencia radica en el número y el arreglo de las partículas, los cuales determinan sus interacciones químicas.
Para lograr el teletransporte de seres humanos, sería necesario desarrollar una tecnología capaz de escanear cada parte del cuerpo humano y volver a ensamblarla en un lugar diferente. Esto requeriría un nivel de potencia de cálculo que supera las capacidades de los más potentes superordenadores actuales. Sin embargo, se espera que la próxima generación de ordenadores cuánticos pueda solucionar este reto.
Además de los desafíos tecnológicos, el teletransporte humano presenta serias cuestiones éticas. Implica la transmisión de información sobre las partículas, pero no de las partículas en sí. Esto genera debates entre científicos sobre si la persona teletransportada seguiría siendo la misma después del proceso.
Físicos como John Clauser, quien fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 2022 por sus investigaciones sobre el entrelazamiento cuántico, han expresado preocupaciones sobre la posible desaparición de la persona original durante el teletransporte. Clauser ilustra este dilema afirmando: "Imagine que le dicen que si entra en esta caja, cada átomo de su cuerpo será desmantelado, lo que resulta en su muerte. Luego se le informa que un replicante suyo continuará viviendo, tomando su lugar. ¿Entraría en esa caja? Yo definitivamente no lo haría".
En el campo de la ciberseguridad, esta enfrenta amenazas más complejas. Esta realidad pone a prueba constantemente los métodos de encriptación, muchos de los cuales se vuelven obsoletos con el tiempo, lo que añade dificultades adicionales para proteger el activo más valioso de la era moderna: la información.
Esta transformación presenta numerosas oportunidades en diversas áreas industriales. Su impacto será especialmente significativo, ya que introducirá soluciones de criptografía cuántica y algoritmos postcuánticos que asegurarán la protección robusta de los datos. Esto beneficiará a quienes adopten estas tecnologías, pero representará un grave riesgo para quienes no lo hagan.
Actualmente, la ciberseguridad se ve afectada por los avances en computación cuántica, con estimaciones de mercado que oscilan entre 45 mil y 131 mil millones de dólares para el año 2040, según la consultora global McKinsey & Company.
Esta novedad promete transformar radicalmente el panorama de la ciberseguridad, superando incluso el impacto previo de la inteligencia artificial. Esto podría hacer que los sistemas de seguridad existentes sean considerados anticuados y requeriría una reevaluación de las estrategias de protección de datos.
Las computadoras cuánticas utilizan algoritmos que operan con probabilidades, lo que significa que no ofrecen respuestas exactas, sino que proporcionan resultados en función de un rango de probabilidad. Esto resulta beneficioso en aplicaciones como la gestión de riesgos y la administración financiera, donde es útil obtener un margen de probabilidades en lugar de una certeza absoluta.
Las más avanzadas, que cuentan con numerosos qubits, tienen la capacidad de resolver problemas complejos a velocidades superiores a las de las computadoras clásicas. Esta característica pone en riesgo la seguridad de los métodos de cifrado más usados en la actualidad, ya que, con el tiempo, podrían llegar a ser descifrados con facilidad.
Por ejemplo, los algoritmos criptográficos actuales utilizados en la criptografía de clave pública, como la criptografía de campo finito, la criptografía de curva elíptica y RSA, podrían volverse obsoletos frente a estas nuevas tecnologías. Por otro lado, los algoritmos de cifrado de clave simétrica, como AES, se verían obligados a emplear claves más largas para resistir ataques provenientes de computadoras cuánticas.
Esto implica que será necesario revisar y adaptar los sistemas que dependen de la criptografía de clave pública, tales como el cifrado de datos en reposo y las firmas digitales, para asegurar su efectividad en un entorno donde la computación cuántica sea predominante.
Actualmente, existen dos tipos fundamentales de cifrado:
1. Cifrado simétrico (o de clave secreta). Este método utiliza una única clave que deben compartir las partes involucradas en la comunicación. Los datos cifrados con esta clave no pueden descifrarse con ninguna otra. Por lo tanto, es vital que la clave simétrica se mantenga en secreto entre ambas partes.
2. Cifrado asimétrico (o de clave pública). Este proceso utiliza un par de claves interrelacionadas, una clave pública y otra privada. La clave pública se utiliza para cifrar un mensaje, mientras que la clave privada se utiliza para descifrarlo, asegurando así la protección contra accesos no autorizados.
En el contexto actual, surge una inquietud relevante: ¿Qué sucedería si alguien obtuviera acceso a nuestras cuentas bancarias, historial médico o información personal debido a la falta de seguridad?
Esta situación representa una enorme amenaza a la privacidad y estabilidad que generalmente consideramos garantizadas. Para abordar este riesgo, organismos como el NIST en Estados Unidos están trabajando en el desarrollo de algoritmos postcuánticos. Estos algoritmos están diseñados para resistir ataques de computadoras cuánticas, asegurando que nuestros sistemas de seguridad puedan protegernos en un futuro donde la computación cuántica se integre en la vida cotidiana.
Arnaud Dufournet, Director de Marketing de The Green Bow, ha afirmado que el primer país que logre avanzar significativamente en el desarrollo de la tecnología cuántica tendrá una ventaja competitiva considerable sobre los demás. De manera similar a la dinámica de las potencias nucleares, se espera que surjan potencias cuánticas que puedan influir en el equilibrio de poder global. Esto resalta la importancia estratégica de la tecnología cuántica en el ámbito internacional.
¿Qué es lo que va a cambiar?
1. Criptografía cuántica: Una nueva era en seguridad.
Tendrá la capacidad de romper los sistemas de encriptación convencionales, como RSA, en pocos minutos. A la par, ha propiciado el desarrollo de la criptografía cuántica, que se basa en principios de la física cuántica para asegurar comunicaciones completamente invulnerables.
2. Avances en química cuántica: Revelaciones moleculares.
Estos ordenadores ofrecen la capacidad de simular interacciones moleculares con una precisión sin precedente. Poseerán el potencial de acelerar el desarrollo de fármacos para enfermedades complejas y la creación de materiales avanzados, como los superconductores de próxima generación.
3. Optimización en logística y sector financiero.
Empresas líderes como Airbus y JPMorgan están investigando el uso de algoritmos cuánticos para mejorar la optimización de rutas de vuelo, carteras de inversión y cadenas de suministro, lo que puede llevar a una reducción de costos y un aumento en la eficiencia operativa.
4. Revolución en inteligencia artificial.
Podría transformar el aprendizaje automático, permitiendo a los modelos de inteligencia artificial procesar grandes volúmenes de datos y aprender de manera más rápida y precisa.
Pros
1. Cálculos más rápidos. La computación cuántica tiene la capacidad de procesar datos con una velocidad hasta 100 veces superior a la de las computadoras digitales tradicionales, según expertos del área.
2. Herramienta para simulaciones. Mediante la aplicación de algoritmos, permite generar escenarios hipotéticos que facilitan la previsión de resultados en diversas situaciones potenciales. Esto es particularmente útil en ámbitos como la investigación científica y la planificación estratégica.
3. Compatibilidad con inteligencia artificial. La integración de la computación cuántica con la inteligencia artificial optimiza el manejo de grandes volúmenes de información. Esto no solo mejora la eficiencia de los procesos, sino que también aumenta la precisión en el análisis de datos.
4. Alto nivel de privacidad. Emplea algoritmos de criptografía avanzada, proporcionando un nivel de seguridad destacado para la protección de datos y, por ende, una mayor privacidad.
Contras
1. Requerimientos de temperatura. Los sistemas cuánticos deben operar a temperaturas extremadamente bajas, alrededor de -240 °C. Mantener estas condiciones representa un reto técnico significativo.
2. Necesidad de nuevos algoritmos. A pesar de sus beneficios, la computación cuántica requiere el desarrollo de nuevos algoritmos específicos para cada cálculo, lo que puede resultar en un proceso complejo.
3. Acceso limitado. En la actualidad, la tecnología no está disponible de forma generalizada. Su desarrollo se encuentra en progreso y los costos asociados son significativamente altos, lo que restringe su accesibilidad al público.
Mapa global de la computación cuántica
Estados Unidos, China y Europa se destacan como los principales actores en el avance de esta tecnología, que se fundamenta en los principios de la física cuántica para llevar a cabo cálculos y procesamiento de información.
En España contamos con tres. El primero encuentra en el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE) en Barcelona, donde se trabaja en el desarrollo de un ordenador cuántico de 30 qubits para el año 2025. Este ordenador será instalado en el Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) y en la actualidad cuenta con 5 qubits.
Galicia, dispone de un ordenador Fujitsu que tiene 32 qubits, operado por el CESGA, así como otro sistema IBM con 127 qubits situado en San Sebastián.

